jueves, 14 de febrero de 2013

7 lugares del mundo para pasar el día de los enamorados


Hola viajeros !  Qué lindo sería pasar el día de los enamorados en alguno de estos lugares, no? Aquí van los más románticos. 

01 El puente de los suspiros (Venecia, Italia)

Dicen que robar un beso al atardecer bajo el puente de los Suspiros de Venecia garantiza el amor eterno y verdadero. Mentira! Pueden besarse allí, el sitio es bonito, pero los suspiros que dieron nombre al puente no eran de amor, sino de angustia: este pasaje cubierto que une el palacio ducal y la antigua y temible prisión de Los Plomos debe su nombre a los lamentos de los condenados que, a través de sus celosías de piedra, veían por última vez la laguna, la isla de San Giorgio y el cielo de Venecia.








02 Pont-Neuf y Pont de Passy (París, Francia)


En fin, siempre nos quedará Paris, “La cité de l’amour”. Y no de cualquier amor, sino de L’amour fou, ese arrebato pasional con el que los parisinos venden tan bien su ciudad en el cine. En París, como en el juego de la Oca, los amantes van saltando de puente en puente (es una metáfora): del Pont-Neuf, donde Juliette Binoche y Denis Lavant viven su amargo romance clochard, al puente de Bir-Hakeim, o pont de Passy, donde se cruzan, bajo las vías del metro, las vidas de Marlon Brando y María Schneider en El último tango en París.




03 Puentes de Madison (Iowa, Estados Unidos)


“Eran buenos sueños. No se realizaron, pero me alegro de haberlos tenido”, le dice Clint Eastwood a Meryl Streep en una conmovedora secuencia de Los puentes de Madison, una de las historias de amor que más ha hecho llorar a los espectadores en el cine.



04 Puente Milvio (Roma, Italia)

Encadenados, así se deben de ver a sí mismos los tortolitos que llenaron de candados el puente Milvio de Roma, una moda que se ha extendido a otras ciudades, como Sevilla, París, Madrid o Barcelona. La culpa la tiene Tengo ganas de ti (Planeta, 2008), una novela para adolescentes de Federico Moccia en la que los protagonistas se juran amor eterno colgando un candado en el puente Milvio y tirando la llave al río Tíber. Ponte luego a buscarla.

05 Times Square (Nueva York, EE UU)


El apasionado beso entre un marinero y una enfermera celebrando la victoria de Estados Unidos sobre Japón al final de la Segunda Guerra Mundial en la neoyorquina Times Square (Nueva York) ha sido repetido por innumerables parejas desde que Alfred Eisenstaed hizo su famosa foto, publicada en la revista LIFE el 27 de agosto de 1945. Pese a lo que se suele creer, la foto del beso no fue portada ese número.







06 Taj Mahal, Pasión india


En un meandro del río Yamuna, 20.000 obreros construyeron el más imponente monumento dedicado al amor. Desde 1631, en los alrededores de la ciudad india de Agra se levanta el mausoleo Taj Mahal, un homenaje que el príncipe Sahah Jahan dedicó a la memoria de su amada esposa, Mumtaz. Estaba casado con varias mujeres, pero al encontrarse en un bazar ambos quedaron prendados, cuenta la leyenda. Aquel flechazo convirtió a Mumtaz en la favorita del sultán y selló una de las historias de amor más veneradas del mundo. Desde primera hora, miles de parejas atraviesan el portón de entrada y se topan con los jardines musulmanes con el palacio al fondo. La luz natural cambia el mármol blanco y sus piedras preciosas. El mármol rojo, acarreado por elefantes desde el noroeste indio, enciende la cúpula en forma de cebolla que simboliza la corona que Mumtaz no tuvo.




07 El callejón del beso (Guanajuato, Mexico)


En la ciudad mexicana de Guanajuato cuentan un drama romántico. En el siglo XVIII, el padre de Doña Ana desaprobaba el compromiso de su hija con el apuesto Don Carlos. Para rehuir al padre, el chico compró la casa de enfrente. Una de sus ventanas daba a un callejón tan estrecho que podían tocarse con las manos de balcón a balcón. Con la ayuda de la dama de compañía, los enamorados se citaron en aquel lugar clandestino. Fue la primera y única vez que lo hacían. El intransigente padre clavó un puñal sobre su hija mientras Don Carlos la besaba. Las parejas que visitan esta angosta y colorista callejuela comprueban que sus 68 centímetros de ancho bien permiten un beso, en un precioso barrio enclavado en las laderas del Monte del Gallo.




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